LLanquiray * Perla Caída *

PRIMERA PARTE - CAMINO DEL INCA
CAPITULO 1 - MAIPELONCO


Hermosa hija única de Maipelonco, Hijo de Yupanquillan que lo tuvo a los 55 años, Hijo de Laronco que lo trajo al mundo a los 50 años, Nieto de Autipillan quien en 1575 dijo: “No tenéis que amenazar con las armas a los que preciamos mas la libertad que la vida, quizás vosotros tenéis por el mayor mal en la vida la muerte, pues nosotros tenemos por peor que la muerte la servidumbre…palabras dirigidas al español Martín García Óñez de Loyola, siendo tiempos de insurrección a lo largo de toda la nación indígena desde el pacifico hasta el atlántico.

Esta es nuestra Llanquiray de delicado origen Diaguita-Picunche, nacida en el verano del año 1748, al interior de las serranías de Rinconada de Piguchen, Quebrada de los Patos a orillas del eterno camino del Inca.

A sus cinco años de vida, fue entregada en compromiso al joven "Tamanqui" indígena de su misma tribu.

Encontrándose Maipelonco, padre de Llanquiray, cabalgando por las serranías a orillas de esteros y quebradas, disfrutando del esplendido clima de la zona, usando su fiel caballo alazán y el siendo un experto jinete, ocurrió un fatal accidente con su caballo, lo que provoca la caída estrepitosa desde el corcel del anciano Maipelonco.

Durante largas lunas el estado de extrema delicadeza de salud de Maipelonco mantuvo a toda la población tribal en espera de una mejoría, sin embargo a pesar de los esfuerzos realizado durante las extensas jornadas por la experimentada machi Pitran, se produjo el fatal desenlace de su muerte en la doceava luna de iniciado al año tribal en plena primavera, dando inicio a las ofrendas ordenadas anteriormente por la machi, ocho días de ceremonias y al noveno día se quemo su vivienda, para impedir el regreso del espíritu de Maipelonco. Es una larga caminata en procesión dirigiéndose a la zona sagrada donde han sido enterrados todos los antepasados, para luego abrir el túmulo funerario donde se encontraban anteriores miembros de la familia de Llanquiray. Reordenando los cuerpos al interior del túmulo, agregando el conjunto alfarero usado por Maipelonco, todas estas vasijas con sus dibujos finamente decoradas en sus formas de trapecio, siempre marcado por diagonales, monocromadas en el cual los signos rupestres guardan cierto aire familiar, vaciando un poco de trigo.
Un hermano de Maipelonco agrego al cuerpo funerario una antara de combarbalita, y finalmente el cuerpo del padre de Llanquiray fue extendido decúbito ventral y orientado este-oeste, bajo la seria mirada de la machi Pitran, tal cual se a echo a través de todas las generaciones Picunches-Diaguitas.

Al décimo día, una vez cerrado el túmulo, con el cuerpo de Maipelonco en su interior, la machi Pitran ordeno la continuación del rito funerario, ceremonia que trata de un retiro espiritual de contacto aislado con la naturaleza de su única hija Llanquiray.

El retiro se hace a orillas del estero Puyipei, cercano al territorio de la tribu, es de aguas tranquilas y cristalinas. Donde Llanquiray estará a solas durante dos días en compañía de su machi Pitran, la cual la observa a una distancia prudente.


A pasado un luna en este retiro, Llanquiray sentada junto al estero con su túnica unku y con una vincha adornada con plumas en su pelo, sacando notas musicales a su antara con sus jóvenes 14 años junto a su machi Pitran que la escuchaba a la distancia, sintió un ruido entre los árboles a su espalda, fue el instante, donde la vida de esta joven diaguita-picunche cambiaria para siempre.

Hacia varios días que en el camino que une el puerto de Valparaíso con la ciudad de Santiago, ha sido victima de asoladas de bandoleros e indios que no aceptan la presencia de españoles, por lo cual desde Santiago el Alcalde Señor Don Manuel Martínez de Aldunate ordeno salir a poner orden en el camino. Se envían tropas a recorrer la ruta para eliminar de una vez los negros acontecimientos, se planifican estrategias que levan a desarrollar actividades militares en las distintas zonas caseríos de orillas de camino, se desencadena una suerte de represión a todo lo existente en la zona del Aconcagua que estuviera en contra de de la Ley, del Rey y de Dios, se rastrean todos los caminos de acceso, pero una pequeña compañía española de siete soldados mas dos indios yanakonas se internan demasiado por los polvorientos y desconocidos caminos que solo los indios conocen en plenitud.

Al anochecer cuando se encienden los fogones de la tribu, es cuando comienza la educación de los jóvenes y niños indios, los ancianos comentan las historias ancestrales de padres y abuelos que combatieron primero al invasor del norte que les trajo todo el conocimiento sobre la comunicaciones a través de la construcción de un importante camino que cruzaría todo el territorio de ellos y como fueron convencidos que estar conectados con el Cuzco, conectados con el Imperio del Sol, les mejoraría su condición de vida con respecto a la naturaleza.

Todos los ancianos conocen y enseñan la importancia de esta camino y la prosperidad que les trajo, como crecieron sus fronteras de trueque, conocieron nuevas formas de cultivar, nuevas formas de producir cobre, hierro, oro, podían enviar y recibir noticias, mercaderías, sin embargo, también este camino trajo una segunda y avasalladora invasión de hombres a caballo, con metales cubriendo el cuerpo, con pelos en la cara, que no llegaron a hacer mas grande la cultura de su tribu, sino que ocuparon el territorio del los hermanos indios, a estos gigantes pálidos se les debía temer o combatir.

Los bellos ojos negros de Llanquiray escuchan atentamente a los ancianos de su tribu, cuando ellos dicen que existen personas muy distintas a la nación diaguita, que usan armas de metal y que a varias lunas de distancia han construido viviendas de una forma completamente desconocida a sus costumbres Picunches

Intenta arrancar...grita pidiendo auxilio llamando a su machi Pitran, que ella sabe debe estar cerca, su pánico es tan fuerte que sus oídos solo escuchan a su corazón que late con mucha fuerza, su voz se ahoga en la desesperación de lo desconocido, no sabe lo que esta ocurriendo, el tiempo es de lentitud, los pájaros están alborotados que terminan por enmudecer sus gritos de auxilio….La machi Pitran, corre cerro abajo para llegar hasta el lugar del llamado de auxilio, pero llega a orillas del estero cuando Llanquiray ya a sido subida al anca de una cabalgadura española.

Solo queda en el suelo, su flauta y su bolsita "chuspa" que aun contenía un alfiler de pelo, Llanquiray había desaparecido del paisaje del estero.


...Al momento de ser secuestrada desde sus territorios indígenas a orillas del estero, por una avanzada de soldados del Teniente General de Corregidor del Valle Central, Don Diego Gallardo de Albizuri, al mando de un joven capitán español que se encontraban en persecución de bandoleros de caminos...

….Las mujeres indias lloran la ausencia de Llanquiray….

Al llegar a la casa patronal del Señor Don Diego, Llanquiray es entregada a la esposa de este, a la Señora Doña Delmira Bornandez Urtibia de Albizuri, la presentan con sus pies rotos, sangrantes, sus ropas sucias, el pelo en desorden cubre su cara, el terror escondido en el alma, solo lagrimas en sus ojos llamando a su machi, piensa en su prometido Tamanqui. Ha comenzado a conocer violentamente a estos hombres blancos con pelos en la cara, que ya los ancianos le habían contado.
 


CAPITULO 2 – FAMILIA ESPAÑOLA

Muchas lunas han pasado, el cautiverio de Llanquiray es una eternidad.

Un año después, al cumplir los 15 años de edad, bajo la tutela de la Sra. Edelmira, Llanquiray es bautizada con el nombre español de ESMELINDA GONZALEZ, sin embargo ella guarda para sí, en su corazón su sagrado nombre de Llanquiray (Perla Caída), esperando que ha futuro sea rescatada.

Al año siguiente, al terminar el verano, se realiza una gran fiesta en la casa patronal, con motivo del casamiento de la hija de don Diego, Misia Gregoria Antonia Gallardo y Bornandez con el joven militar oficial español Gaspar de Aranaz Sanjurjo, fiesta que dura una semana completa, con una gran misa en la parroquia de San Antonio de Putaendo.

Llanquiray, (Esmelinda González) con sus 16 años es entregada como dote a la hija recién casada de Doña Delmira, sin embargo, como la joven señora doña misia Gregoria, seguirá viviendo en la gran casa de sus padres, sus funciones de mano no cambian mucho.
 

....Esta historia continua...

(Derecho de autor: registrada notarialmente)


Fecha Inicio Contador= Noviembre 2007

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